Purgandus fabularum: The cabin in the woods

¡Atención, amigo conductor! Esto está petado de spoilers desde el comienzo hasta el final. Aunque seguro que, si todavía no la has visto, ya te la han destripado.


Si te lo dicen en el cartel, mangurrián: esto tiene giro al principio, y en el medio, y al final

Con este film, los autores han hecho carne picada el género del terror y el fantástico; han diseccionado el corpus de las películas de teenagexplotiation y han hecho finas lonchas con las leyendas rurales y urbanas por igual. Es un obra de carnicería, amiguitos míos, un sesudo ensayo sobre estos productos de casquería que tanto nos han alimentado en nuestra adolescencia y juventud.

Por lo tanto, permitidme que sea vuestro matarife invitado del día y os guíe por las entrañas de este cadáver; más aún, dejadme que lo despiece ante vuestros ojos y así podáis compartir el festín. Podéis llamarme Leatherface.

Esto va a doler un poquito

– Empecemos desollando la pieza. El pellejo de la peli te avisa: no es lo típico, gañán. Aunque puede parecerlo, queda claro desde el comienzo con la trama paralela de los oficinistas guasones. Pienso que así lo han plasmado para que hasta las mentes más obtusas y cortas puedan disfrutar y entender de lo que realmente va esto. Que no se desperdicie ni un pedacito de carne. No esperes sorpresas finales chocantes o golpes a la trama: la película es, en sí misma, el giro. Primer hachazo al género, que tan acostumbrados nos tiene a esperarlo.

– Pasemos al solomillo, lo más jugoso. El guión entra a cuchillo con los clichés del género, a saber…

Arquetipos. El empollón. El cachas. La ligera de cascos. El tonto del culo graciosillo. Y, por supuesto, la virgen recatada. Todos ellos con destino incierto, viajando en una furgoneta. ¿Suena de algo? La matanza de Texas, Scooby Doo, y la más reciente y de factura hispana Xp3D (mala ya desde el título) Lo más inquietante de todo esto es, ¿con cuál nos identificamos más? ¿Nos identificamos, de hecho, con alguno?

Sí, hombre, yo me identifico con… ehhh… ummm… esto…

Lugares. La carretera secundaria por el campo. La gasolinera supuestamente abandonada, con dueño a lo Las colinas tienen ojos. El lago rodeado de bosques a lo Viernes 13. La cabaña, sobre todo la de Posesión infernal. Y que no se nos olvide la base secreta subterránea, al estilo Resident evil. De nuevo dando la puntilla.

Situaciones. Como dice Mordecai, el dueño de la gasolinera: “Eres una guarrilla”. Ay, no, espera, se me ha colado otra cita. “Nadie ha vuelto de esa carretera”. Bajar al sótano, y empezar a tocar todos los cachivaches con pinta chunga. El polvo pecador de los protas buenorros, que les condena. La huida fallida que termina en el lago. La salvación de chiripa del graciosillo porreta…

– ¿Y la babilla? ¿Habéis probado la mala babilla? Porque os vais a empachar; la peli nos restriega por la cara que somos unos sádicos mirones. Todo el tinglado montado en la base secreta cuando apuestan por quién les masacrará (en plan porra de oficina), o cuando se quedan en ascuas de ver a la rubia despelotarse. Y la metáfora del espejo/cristal en la cabaña, que parece que no viene a cuento. Y es cierto: nos hemos convertido en una masa zombificada de voyeurs esperando ver brutales asesinatos y alguna tetilla de vez en cuando.

Vouyerismo + Morbo= horror

– Llegamos al rabo. Sí, ya os puede dar la risa, que también hay cachondeo a punta pala. Como los comentarios jocosos sobre los compañeros japoneses ante la incapacidad de su monstruo de liquidar a unas pobres colegialas. O el pedazo de guiño cuando descubrimos que quien monta todo el tinglado es una empresa, en vez del ejército: el futuro de la humanidad, en manos de una megacorporación (no es que la opción castrense sea más alentadora…). Pero lo mejor es, sin duda, la colección de freaks, bichos mitológicos y leyendas urbanas que tienen almacenados para ejecutar a los incautos… aquí ya si que se terminan las convenciones, y esto parece una nueva entrega de aterriza como puedas:

– “¡Kojak! ¿Qué te ha pasado?”

– Ná, me he caído de cabeza en la cesta de la costura…

No, no Pinhead, pero sí un primo hermano suyo. También el clown asesino de It, zombies, un hombre lobo, horrores tentaculares (y dale) y… ¡un unicornio! Yo siempre supe que no eran trigo limpio.

Yo no apostaría por el zombie

– Me dejo el costillar para el final; ese costillar que tanto gusta a la parrilla. Y es que el final es de órdago: a mí, una película que termina con el fin del mundo a manos de los antiguos (sí, sí, los ancient ones; esto no puede ser casual, amiguitos de Cthulhu) anunciado por Sigourney Weaver (que resulta ser la directora de la compañía) me ha ganado. Apocalipsis y Ripley. Es pura poesía.

Veredicto: Por si os lo preguntáis, el guión es de Joss whedon, ese hombre que nos trajo Firefly. Si te consideras un fans del cine de terror y fantasía, estás obligado a ver esto, como dice otro de mis gurús en su blog, Lord Absence. Si no, lo eres de chichinabo.

2 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *