Clasificando. Clásicos del mazmorreo is different: El ladrón

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Indiana Jones, ladrón legal de nivel 9, quemando suerte como si no hubiera un mañana

Sí, ladrón. Al pan, pan y al vino, vino. No pícaro (rogue), sino ladrón (thief). Si hay un auténtico y primigenio representante del apéndice N, ese es el ladrón: el amoral oportunista que hace lo que hace porque quiere y puede. Ilegal, privado, prohibido, oculto, inexpugnable, secreto… son conceptos que ponen burraco a un ladrón.

El ladrón según Clásicos del Mazmorreo:

No eres un detector de trampas marca ACME: aventurero es tu nombre y tus apellidos, y aventura es para ti un sustantivo, un verbo y un adjetivo.

Habilidades de ladrón o “señor navaja suiza”. Tienes a tu disposición un surtido de útiles triquiñuelas que progresan individualmente según tu orientación vital y profesional. Son tu pan y tu sal en el business del aventureo – tú ya sabes mi amol, hacer el hombre araña (trepar), entablar amistad con lo ajeno (robar bolsas), andarse por la sombra puesto que los bombones se derriten al sol (esconderse en las sombras), etc.

Además, tus habilidades están por encima de las de los mortales. La dificultad únicamente depende de lo que imponga la deífica figura del Juez, nada de rollos de tiradas opuestas.

Dado de suerte o Regla de “tengo más suerte que Fabra con la lotería”. No es que tengas suerte, rebosas. Sí, todo el mundo puede quemar suerte para alterar el resultado de una tirada, pero tú obtienes más por el mismo precio (empiezas con 1d3 por punto gastado), y además la recuperas (tanta como tu nivel cada noche). La suerte es de quien la busca, y de los ladrones.

Habla de Germanía o “Parlez-vous politique?” ¿Sabes qué? El mundo está lleno de gente como tú. En sitios diversos, en puestos diversos, pero que hablan la misma lengua secreta. Y lo mejor de todo es que no se nota, oye: se funde en una conversación como un azucarillo.

¿A qué esperas para meter la nariz donde no debes?

4 comentarios

  1. No soy mucho de jugar con este tipo de personajes -suelo ir a piñón fijo con los guerreros-, pero la forma en que lo concibe DCC me gustó lo bastante como para que me diesen ganas de probarlo. Como dices, un verdadero aventurero, lejos de la forma en que fue evolucionando en 3ª y 4ª, donde toda la clase se vertebraba alrededor del ataque furtivo, convirtiendo a estos personajes en unas picadoras de carne.

    Y recuperar el nombre “Ladrón” para la clase es algo que aplaudo, en este y otros juegos.

  2. Mis dos peniques, una de las habilidades de ladrón que me parece que lo hacen más versátil es que pueda leer pergaminos de magia de una forma bastante competente, rollito Cugel o Ratonero Gris. Llevar y poder usar una “bola de fuego” y un conjuro de “volar” no es moco de pavo. Ya sé que en D&D también pueden, pero en DCC es una habilidad con más peso, teniendo en cuenta lo inaccesible de la magia en este juego… tanto en forma de objetos mágicos como la naturaleza peligrosa de la magia en sí.

    Recordar a todos además que el ladrón a la hora de apuñalar tiene otros valores de daño para algunas armas (la daga en vez de 1d4 haría 1d10) y que cuando tiene éxito apuñalando, hace un crítico directamente ¡Como si sacase un 20 en el dado! Esto último lo considero una diferencia importante, nada de apuñalar para sumar un dado a tu daño, aquí eres mortal desde el primer nivel.

    Imprescindibles estás entradas, para despejar toda la bruma de dudas alrededor de este juegazo. Oh yeah!

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