Clasificando. Clásicos del mazmorreo is different: El clérigo

La verdad por delante: de las cuatro clases básicas, la de clérigo es la que menos encaja en la visión de espada&brujería; ya me extendí sobre el tema en una entrada hace siglos pero lo sigo pensando. En todo caso, yo la sustituiría por el sectario, ya que queda demostradísimo que los dioses chungos son los únicos que responden a sus adoradores.

El clérico caótico Rouco lanzando un reprender lo impío por la COPE

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Por lo menos, la revisión de esta clase para Clásicos del Mazmorreo incorpora mecánicas y reglas que, ahora sí, recuerdan a los jugadores que los poderes del clérigo no salen del aire. Ándate con cuidado, seguidor de amiguitos invisibles, que como te descuides te cae un rayo divino…

El clérigo según Clásicos del Mazmorreo:

No eres un bonachón médico de familia, eres un fanático peligroso que convertirá o matará bajo mandato de un poder superior a los herejes (normalmente, todos menos tú).

Elección de deidad o Regla del “Personal Jesus“. En CdM, la deidad a la que se rinde pleitesía sí tiene un impacto en el día a día del clérigo. El resto de habilidades que caracterizan a esta clase dependen de esta elección, y el uso inapropiado de ellas conlleva consecuencias. Tu dios no es una tarjeta black de cajamadrid, nada de curar a débiles humanos si tu jefazo es un demonio del séptimo círculo.

Magia idólatra o “a dios rogando y con el hechizo dando”. Ya que tu repertorio de rezos mágicos proviene del poder de tu deidad, un error fatal puede costarte caro. Una pifia cuando llevas a cabo uno supone incurrir en reprobación, y que el rango de pifia suba en uno (si fallas al invocar un hechizo, también, ojito). Dependiendo de lo grave de la reprobación, te puedes quedar a dos velas hasta que expíes tu torpeza o tener que realizar sacrificios a tu dios. Basta de gorrones.

Ayuda divina o Regla de “échame una mano, primo mayor”. El acto más extremo de intercesión divina es el último cartucho del clérigo. Es un San cucufato, San cucufato, los cojones te ato a lo bestia. Pide por esa boquita, haz una prueba sortílega y cruza los dedos…

Imposición de manos o “sana, sana, culito de rana”. La débil carne humana tiene fácil reparación, si al boss divino le parece bien, claro. Siempre tienes a mano (nunca mejor dicho) la capacidad de remendar a la gente, pero limitada por las creencias del afortunado receptor de la tirita mágica. De nuevo: esto no es la seguridad social, listillos.

Reprender a lo impío o “vade retro, satanás… o ardillica”. Sí, el mundo está lleno de herejes descreídos, y algunos caen especialmente mal a tu señor. Contra ellos, puedes ejercer el poder de reprensión o incluso de desintegración. Ojito, que depende mucho de tu elección de deidad: a algunos les parece muy mal que señores en huesos vayan dándose un garbeo, a otros el tema zoo.

Adelante, aplícate al tema de purgandus populus.

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