Purgandus libri: A red and pleasant land

La foto, para variar, es mía (y se nota)

La foto, para variar, es mía (y se nota)

El subtítulo podría ser “deconstruyendo el hype del año”. Además, del año pasado y de este, puesto que el culebrón se ha ido extendiendo, casi como el de Dwimmermount; Zak y Raggi han tardado casi dos años (que se sepa) en parirlo, a lo que se sumó unos problemillas con la imprenta finesa. A mí me da que este hombre sigue teniendo dificultades de comunicación, cuestión que no me extraña (a ver quién es el valiente que aprende finés).

Voy a empezar con los tópicos. Sí, es un librico muy bonico: formato estándar para la editorial en cuanto a tamaño, y tiro-la-casa-por-la-ventana en cuanto a apariencia, pero no en balde: casi 36 eurazos. Raggi IV de EEUU y I de Finlandia lleva subiendo los precios de sus libros desde hace un par de años con la excusa de que es un pequeño editor, que trabaja con los mejores, que así es el gélido norte… Por otro lado, también es cierto que su penúltima iniciativa wtf fue un paga lo que quieras por un libro físico (que no he recibido todavía, a puntito debe estar). Pero supongo que la pregunta de mucha gente será, ¿merece la pena, físicamente hablando, ya sin hablar del planteamiento, nudo y desenlace? Con dolor de mi corazón, he de decir que no es para tanto. La encuadernación es una pasada, vale, con ese forro de tela y esos grabados (aunque el dibujo de portada es una pegatina, como la de los phoskitos), pero el interior es bastante normalito. Y no hablo del arte de Zak, que ya todos conocemos y puede gustarte más o menos (aunque en este caso, me transmite cierta desgana en algunas ilustraciones y detalles), sino de la cartografía, o el maquetado, o el gramaje y calidad del papel. En particular, los mapas son un puto lío, y no me vale que el entorno descrito sea “El lugar de la sinrazón (o desrazón, o como se quiera traducir unreason)”. Yo, de hecho, y puestos a comparar, prefiero Vorheim.

Yendo ya al contenido, hay mucha tela que cortar. Como el original en el que está primariamente basado (las obras sobre Alicia, de Lewis Carroll), las sensaciones según se lee van mutando y variando: sorpresa, aburrimiento, confusión, hilaridad… y no siempre en este orden. Este es uno de esos ejemplos en los que la sobreabundancia de publicidad ha tenido un efecto adverso en mí: como dicen los anglosajones, less is more, y cuanto menos te cuenten sobre una obra y menos peloteo haya habido, mejor… y este ha sido el producto rolero indie más ensalzado y destripado (desde el mismo blog del autor, por cierto) de la década.

El libro se afana en describir el ya mencionado Lugar de la sinrazón, un mundo-mazmorra surgido a partir de un decadente y enorme castillo. El territorio está dividido en cuadrados a diversas alturas, ocupados por jardines, castillos, bosques… y que presencia la eterna guerra entre las casas reales de la reina de corazones y el rey rojo, con un par de casas recién llegadas que no saben muy bien a quién apoyar – el rey pálido y la reina incolora. Se llama el lugar de la sinrazón por una buena razón (ejem): la gravedad, el tiempo, las convenciones sociales, y el mismo lugar difieren todo lo posible del nuestro (jugando con la temática de los espejos de la segunda parte de Alicia, el lugar de la sinrazón es el lado de la guerra, y el nuestro el lado tranquilo), y a nuestros ojos es lo más absurdo e irracional que te puedes echar a la cara, con la excepción de una buena peli de David Lynch. Por mucho que diga Zak, él sobre todo ha reinventado y usado detalles de las obras de Carroll, y el tema vampírico parece más una fina capa sobre estas para añadir más detalles grotescos, siniestros y desagradables (¿qué fue primero, el Raggi-huevo o el Zak-gallina?).

Y esta foto no la he hecho yo, ni tiene nada que ver con el libro (ah, y, ¿dónde están las protectoras de animales cuando hacen falta?)

Y esta foto no la he hecho yo, ni tiene nada que ver con el libro (ah, y, ¿dónde están las protectoras de animales cuando hacen falta?)

La mayor parte del libro lo ocupan la descripción mazmorrera de los castillos de los dos gerifaltes y un extenso y a veces repetitivo bestiario. Los castillos son el mejor ejemplo de lo mejor y lo peor de este libro: repletos de ideas curiosas y que deben ser divertidas para echárselas a tus pobres jugadores, pero un dolor de huevos a la hora de leer o de preparar para una hipotética partida; el autor se esfuerza, pero ni sus dibujos ni sus explicaciones sobre cómo manejar gravedades relativas son fácilmente descifrables o puestas en práctica fácilmente. Hasta el mismo Zak lo admite: la cantidad de información y detalles sobre ya no solo las habitaciones y pasillos, sino también sobre la estrambótica sociedad y las distorsiones del espacio y el tiempo de este mundo, puede hacer que te estalle la puta cabeza. Eso si antes no te han mandado a jugar cricket tus jugadores, con decapitación incluida.

El resto del libro son miles de tablas de variable utilidad (las de generación de jardines y mazmorras, de lo mejorcito), reglas opcionales para mil y una movidas (duelos, batallas campales, crecer o disminuir por comerse una galleta), apuntes sobre el trasfondo en el que se enmarca el lugar de la sinrazón, y disquisiciones varias de Zak (algunas muy sinceras, como en la que enumera los posibles usos del libro y que prevé que haya gente que simplemente lo lea y ya). Estas últimas, junto con variadas perlas repartidas por la obra cargadas de comentarios lapidarios me han rechinado un poco, la verdad. ¿Es Zak un tío inteligente? ¿O es un listillo? ¿O es un tío que se cree inteligente y se esfuerza por aparentarlo? Es un rato exhibicionista, y se quiere mucho, pero lo cierto es que siempre ha sido así, y no debería sorprenderme o molestarme. O quizá sí, o quizá como en el caso del envenenamiento por plomo me está llegando a saturar por puritita acumulación a lo largo de los años.

Ah, y contradiciendo lo que algunos comentaristas de lujo han dicho: esto no pega ni con cola con d&d. Ni por reglas, ni por objetivos al jugar, ni por adecuación de las clases, ni por ná. Esta ambientación pide a gritos, ya sea con una notita colgando a lo “Conviérteme” o por boca y voz de un objeto cotidiano animado (algo que Zak ha desaprovechado, por cierto), que se adapte a otro sistema. Hay vida más allá del d&d, Zak.

8 comentarios

  1. Mira que llevo un tiempo indeciso ¿me hago con este libro, sí o no? Por una parte, me resultaba interesante, y todo el hype que se ha ido formando en torno suyo no ha dejado de tener cierta influencia. Pero por otro lado, el precio me parece excesivo. Tendría un pase si estuviese convencido de que el contenido del libro me resultaría útil al 100%, pero veía demasiadas probabilidades de que no fuese a ser así. Y más o menos has venido a confirmar mis sospechas. Así que creo que lo voy a dejar pasar.

    Por curiosidad ¿Qué sistema te parecería más apropiado, para dirigir esto? ¿Algo tipo Fate o de ese estilo?

    • Aunque no lo parezca por la reseña, yo amo todo lo que publican Raggi y Zak, y no me arrepiento en absoluto. Volvería a comprarlo (pero oye, hay que ser un poco crítico, hasta con lo que nos gusta). Creo fervientemente que una one-shot de unas cuantas sesiones sería lo ideal para este libro, porque una campaña continuada (desde la teoría, ojo) puede llegar a cansar al más pintado. Sería como estar rodeado 7/24 por niños pequeños, con sus ocurrencias y su lenguaje.

      Coincido con Bester en que un reglamento más “free style” le vendría mejor; no sé si FATE sería el más adecuado, pero desde luego funcionaría (de nuevo, desde el mundo de lo teórico). Por poner un ejemplo, la mayoría de las criaturas del bestiario son casi imposibles de vencer a hostias puras y duras, y prima más la ocurrencia y la imaginación para hacerlo.

      Y, claro que hay muchas ideas muy exportables a otras campañas y aventuras, como con todo lo que propone Zak. Es un tío muy creativo, desde luego.

  2. bueno, la verdad es que no sabía que hubiera habido tanto hype con el manual. Por lo que comentas, no me termina de interesar la verdad, y ni mucho menos, para jugarlo con D&D, como bien dices.

    quizás estas cosas se prestan a los juegos que se centran en mundos oníricos como Dreamraiders, No te duermas, Lacuna, etc..

    Como comentabas en otra entrada, para algunos es momento de comprar las cosas que vemos jugables.

    un saludo, muy útil la reseña. aunque me quedo con ganas de ver más foticos del interior. 🙂

    • De Lamentations es de las pocas editoriales, por no decir la única, que ahora mismo compro todo. Si te digo la verdad, albergo la pequeña esperanza de dirigirlas casi todas durante los próximos lustros…

  3. Muchas gracias, me acabas de ahorrar una pasta. Quizás lo compraría para leérmelo y ya está, por coleccionismo, porque parece precioso y lleno de lectura interesante. Pero últimamente intento comprar cosas a las que me veo jugando o dirigiendo. Y tengo mucho rol en la recámara antes de meterme en más fregaos.

    En cuanto a si le pega D&D, yo soy de los que creen que el D&D viejuno puede ser cualquier juego con la correspondiente chapa y pintura. Sin ir más lejos, en la campaña de mi hermano de La Marca del Este, aunque es clásica hasta la médula, el 90% de los monstruos que nos pone son casi imposibles de matar simplemente a ostias, tenemos que darle al coco bastante. ¿Es algo “raro” para D&D? Puede, pero funciona bien.

    Esto me lo demostró Lotfp: Dungeons & Dragons en la europa del siglo XVII, con mosquetes, sin orcos ni dragones, ni elfos ni enanos; con católicos y protestantes, magia horrenda, y muchos monstruos lovecraftianos escondidos en monasterios y bosques impenetrables. ¿Esto es D&D? Pues no se le parece, pero en la mesa mola, y al final has explorado subterráneos, combatido con monstruos y saqueado tesoros.

    Pero sucede que hay tanta variedad que no despegarse de D&D para jugar a otras ambientaciones y “aventuras” se me antoja un pecado rolero. Como dijo Velasco de Lotfp, Raggi quería jugar a la llamada de Cthulhu, y Zak sin saberlo quizás quería jugar a otra cosa.

    Con todo esto, estoy de acuerdo contigo y con Bester. No tengo tanto tiempo ni quiero tenerlo para echar tantas campañas a D&D. Y es un juego con un sabor demasiado empalagoso, vamos que tiene muchas cosas raras y personales que creo que cansarían a la larga. Para una campaña que tenemos el lujo de poder jugar, prefiero que sea algo más estandar.
    Es como cuando sólo tienes dinero para unos zapatos, pues te comprarás unos negros, no los de estampado de leopardo con cordones flúor.

    Vamos que de momento, me lo ahorro. Graciñas por la reseña!

    • Estoy de acuerdo, con el d&d se puede jugar a cualquier ambientación (que se lo digan a Ravenloft, Dark sun, Eberron, o Dragonlance, más distintas imposible). Tenía curiosidad por ver si con otro sistema cambiaba la sensación, y es algo que intentaré antes o después; justamente, “No salvation for witches”, el PWYW físico que organizó Raggi hace poco, pide a gritos ser dirigida.

      Yo he asumido mi tara mental con respecto a Lamentations, que por suerte no se extiende a nada más, así que seguramente seguiré pillándolo todo. Por supuesto que mi opinión es hiper sesgada, y más teniendo en cuenta que me gusta mucho todo lo que edita este hombre. Seguiré dando la brasa con ello, pues.

      ¡Un abrazo!

  4. De acuerdo en parte, en especial cuando señalas la calidad variable de los dibujos y la poca claridad en la descripción de ciertos lugares y personajes. Por otro lado he logrado comprobar por cuenta propia que el semiplano de la locura (como me gusta llamarlo :D), se puede jugar sin problemas con reglas de 5 edición y debo decir que el oponente favorito para mis jugadores han sido los rooks del rey rojo, ha fascinado a los jugadores el hecho de ser atacados con acertijos.

    Recomiendo por mucho que se compren el manual y lo adapten a su sistema predilecto.

    • Muy buena la denominación, le viene como un guante lo de semiplano de la locura. El mismo Zak, por cierto, admite que se ha pasado a 5ª edición.

      Yo también estaba considerando dirigir aventuras de Lamentations con otros sistemas…

      ¡Un saludo!

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