Desclasificado: Prince charming, reanimator

…en la madrileña SGRI, por cierto. Con un reparto de lujo: logré engañar a un dream team rolero que ni Zak podría reunir alrededor de una mesa de juego, oiga. Gracias a Ramón Domingo de RomeQuest, a Carlos de la Cruz de La frikoteca, a Erekíbeon de Padre, marido, y friki, a Rodrigo García Carmona de La Puerta de Ishtar, y a Víctor.

Aunque no sea tan conocido como otros autores de DCC RPG, Daniel Bishop es tan bueno o incluso mejor que algunos de los consagrados (sí, lo siento, Michael Curtis, te miro a ti). Con Purple duck ha publicado un buen chorro de suplementos para DCC RPG (como la aventura que tuve la suerte de dirigir hace un par de sábados), y desde su blog, Raven crowking’s nest, aporta material para el susodicho juego y opiniones variadas. Es un autor prolijo e imaginativo, que explora temáticas a veces alejadas de lo mainstream en DCC (mainstream en DCC… lo que quiera que sea eso).

Malditos recortes en las cuadrillas de forestales...

Malditos recortes en las cuadrillas de forestales…

Esta aventura, Prince charming, reanimator (que por cierto está en formato PDF ofrecido en un PWYW – paga lo que quieras), surge de un planteamiento que no sé si es original, pero desde luego su puesta en práctica lo es: retoma los cuentos clásicos (este pilla por banda La bella durmiente), les añade detalles truculentos (como si hiciera falta, qué horror la mayoría de ellos), y te hace una aventura para DCC.

**PRODUCTO DESTRIPADO A PARTIR DE AQUÍ** (Aunque no es un episodio de El ministerio del tiempo, tranquilos).

¿Y si el famoso príncipe encantador del cuento no fuera tal? ¿Y si, homenajeando a Lovecraft (sin comentarios), fuera un inquietante heredero que dedica todo su tiempo a experimentar con sueros que reviven a los muertos? ¿Y si elije siempre prometidas en un sospechoso estado parecido a la muerte, y usa el suero con ellas?

Esta joya de persona, tras casarse con y perder a unas tal Cenicienta y Blancanieves (Cienta y Nieves en mi versión de los hechos), decide pedir amablemente a un puñado de vasallos de su Ducado que rescaten a una tal Bella, la durmiente, y se la entreguen para casarse con ella. Una leva como Sezrekan manda, vamos.

Gran consejo de un gran... ¿guerrero? ¿noble? ¿pringao?

Gran consejo de un gran… ¿guerrero? ¿noble? ¿pringao?

El castillo donde se encuentra la encantada Bella está en un estado lamentable, comido por plantas silvestres (mucho rosal salvaje) y ruinoso. Los entusiastas personajes de nivel 0 (sí, es otro embudo; tanto dar la brasa con el sistema, y al final lo que más dirijo no hace casi uso de él) se adentran siguiendo dos caminos distintos. Observación número uno: en las partidas de embudo, el never split the party se ignora por completo, y con razón; 20 personajillos petando el escenario sencillamente ni caben en la mayoría de estancias o pasillos.

Uno de los caminos, que parece haber sido hollado recientemente, lleva a una grieta en el muro y a una desvencijada torre. Nueva separación del grupo. oiga. En la torre, un extraño encuentro en un laboratorio (con principio de Diógenes) con Helada, madrina de Bella. La causante de todo el embolado, vamos. Consejitos y regalitos. El resto, entra en el castillo (esquivando el ataque de plantas asesinas… nunca me gustaron los rosales, es una planta pija) y se encuentran con un puñado de edificios a duras penas en pie.

El otro camino está menos trillado, y se nota: las plantas laceran a los incautos que lo toman. La oportuna intervención de un cerdo (más sobre animales en partidas de embudo abajo) destapa una trampilla. Nueva separación del subgrupo; estos fractales empiezan a marearme. La partida empieza a parecerse a El imperio contraataca, con cortinillas deslizantes incluidas que hacen de transición entre subgrupo y subgrupo. Los que bajan, se topan con la cripta del castillo, que obviamente saquean sin pudor (arma mágica incluida), y con los simpáticos habitantes del submundo, los Hobyahs, criaturillas sacadas de otro cuento clásico. No lo dudéis, se dan de tortas. El otro subgrupo opta por acceder al castillo por un derrumbe del muro.

Este es un medionena comparado con los de la partida (del enano ni hablo)

Este es un medionena comparado con los de la partida (del enano ni hablo)

Edificio 1: establos. Anejos a la cocina, en la que se cuela un huérfano con ganas de juerga. Y vaya que si la encuentra: un criaturo muy de DCC, todo patas y pico y tentáculos. ¿Y quién se lo cepilla? Los dos cerdos del grupo (literalmente, no estoy faltando a nadie). Observación número 2: los animales domésticos que alegremente acompañan a los pueblerinos de nivel 0 SIEMPRE les roban el protagonismo y la gloria (gallinas, ovejas, perros, gatos, y cerdos).

Edificio 2: capilla de Justicia. Aunque no tiene gorila en la puerta de los que son enemigos confesos de los calcetines blancos, los caóticos se ven repelidos; esta sí es una diosa consecuente. Reservado el derecho de admisión. Bendiciones y reencuentros (una trampilla conecta con la cripta, lógicamente).

Edificio 3: gran salón y aposentos. No sé qué hacía Bella jugando con la rueca mientras sus padres montaban un guateque, la verdad. El gran salón está petado de gente en el mismo estado que Bella, amén de cinco ayudantes de Helada que reaccionan ante la entrada de los proto-aventureros ofreciendo unas ayuditas para afrontar el desafío final antes de rescatar a la de la siesta inerminable.

"¿¡Nadie ha traído unas tijeras de podar!?"

“¿¡Nadie ha traído unas tijeras de podar!?”

Y tanto que hacen falta: un voluminoso dragón formado por rosales y otras plantas puntiagudas bloquea el paso. Si el resto del escenario fue un paseo para los jugadores, el parterre hipervitaminado casi convierte en abono a toda la chiquillería. Las armas donadas tan amablemente por las damas de compañía fueron rulando de personaje en personaje al estilo cama caliente.

Bella está, efectivamente, en sus aposentos; tras comprobar con mucha frescura que la leyenda era un camelo (nadie logra despertarla con un beso), se la llevan al príncipe que procede a inyectar su elixir en el inerme cuerpo de la joven… y para despistar, le da un beso. Craso error. La novia no está muy de acuerdo con su futuro marido, así que se merienda su alma y, como golpe de efecto, le arranca la cabeza y escapa al maldito bosque.

Joder, cómo ha cambiado el cuento.

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