Purgandus fabularum: Skyfall

La famosa frase de “El Gatopardo”, de Lampedusa, resume a la perfección este bodrio: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie“. Cuando la nueva serie de películas de James Bond comenzó (marcada por el cambio de protagonista, como siempre) con la impecable Casino Royale, tuve la esperanza de que el personaje adquiriera un tono más maduro, más cercano al buen cine de espías o al noir, más oscuro, amoral y menos festivo, pachanguero y tortas-y-explosiones que sus antecesoras. Pero no, oye, otra oportunidad desaprovechada.

Esto es un gato pardo, no El Gatopardo.

Admitámoslo, vivimos en tiempos de franquicias y series interminables (mira si no a Peter Jackson exprimiendo El Hobbit en tres películas), por no hablar de la cantidad de remakes en lo que llevamos de año. El mejor exponente de esto es su productora, Barbara Broccoli. Si os suena su nombre quizá es porque es hija de Albert R. Broccoli, mítico productor de pelis de Bond (casi todas, vamos). La coleguita tomó el testigo de su padre en Casino Royale y ahí sigue, amarrada a la teta de 007. Y luego os quejáis de los funcionarios.

Esto es un brócoli, no Barbara Broccoli

La película es un ejemplo de manual de lo que han sido los films del “espía” Británico durante toda la historia. Comienza con, oh sorpresa, una prolongada y aburrida persecución llena de cabriolas, detonaciones y la ya muy sobada escena sobre un tren. Luego sigue con la ya consabida cortinilla de entrada con siluetas de titis volando, disparos y demás tontás. Muy lisérgica y ridícula. Continúa con un berrinche de 007 porque “M” ya no le quiere (“que me voy del MI6, que me he enfadado… que no, tonta, que vuelvo”). Más tarde el colega viaja de aquí allá en plan documental del national geographic liándose con quien puede y matando facinerosos. Y al final nos plantan una escena en plan equipo A en una mansión Escocesa, con lago incluido (solo falta Nessi) y agónica muerte del malísimo.

Esto es una “M” viejuna, no Judie Dench haciendo de jefa del MI6

No tengo ninguna pega con la elección de Daniel Craig para el papel de Bond aunque, como leí hace unas semana ya ni sé dónde, a veces tenga pinta de obrero de la construcción de Europa del este. Parece que siempre tiene cara de que no le cabe un cañamón por el ojal, pero tiene porte y aire de misterio. Hasta un heterosexual flojo como yo admite que el hombre está muy bien. Repite Judi Dench como la figura maternal de Bond, y cuando la palma (¡ay, perdón, un spoiler agazapado!) la reemplaza un Ralph Fiennes más calvo que un litro de vino.

Pero Bardem no, por Alá. Vaya papelón que le han endilgado a Javier. Como sospecho siempre le pasará, interpreta a un “latino”, un villano ex-agente Británico de origen Brasileño (¿?) más propio de Austin Powers. La increíble (por no creíble, no por maravillosa) conversación que mantienen los dos protas cuando descubrimos quién está detrás del cotarro no solo sonroja por lo ridícula que es (Bardem le intenta enervar proponiéndose, Bond responde que “no sería la primera vez que se lo hace con un hombre”), además aburre por lo inane del contenido.

Éste es Daniel Craig, no un mafioso Kazajo

Los más viejos del lugar (entre los que me encuentro) recordarán el único intento de llevar la filmografía del vetusto agente secreto al servicio de su añeja majestad al campo del rol. Yo, que conste, hasta jugué un módulo (el de Goldfinger, si mal no recuerdo) y si bien el sistema era medio gracioso, la ambientación y la creación de personajes era muy limitadita. Pudiendo ser James Bond, ¿quién quiere llevar al típico pardillo que muere en las primeras escenas? Por cierto, las ilustraciones eran de lo más feo que he visto en mi vida.

James Bond 007 - Libro Bаsico

Esto es un juego de rol de dudosa calidad, no otra película infumable

Por lo demás, la música sigue siendo lo mejor de este tipo de pelis (me acabo de dar cuenta que la típica melodía es puritito surf), nos enteramos del origen de James (qué cosas, al final es un pijo Escocés que sufrió mucho, pobrecito) y por fin aparece el metro londinense, que ya tiene delito que en veintitantas películas de un personaje Británico quintaesencial lo hubieran omitido; demasiado de baja estofa para el niño pera de 007, supongo.

Veredicto: El nuevo “Q”, que ahora es un chavalín casi imberbe, le dice a Bond cuando éste le requiere algún gadget imposible que “ya no fabricamos ese tipo de fruslerías, los tiempos cambian”. Pero no, mentirosillo, ésta es la misma basura machista y rancia que llevamos aguantando ya demasiado. Mucho mejor “El legado de Bourne”. Vete al asilo ya, James.

Pero sí, éste sí que es Bardem

6 comentarios

  1. Me temo que debo disentir: “Casino Royale” era una pasada y planteaba un personaje totalmente novedoso: el Bond chuloplaya más chulo que un ocho y me coméis todos el rabo. Lamentablemente parece que su incorrección política les ha dado miedo y lo han ido ablandando a medida que ha avanzado la saga. En Skyfall ya es flagrante lo mariconazo y llorón que está hecho.

    Claro, que era de esperar cuando le dieron la dirección a Sam Mendes. Sí, el autor de películas de acción trepidante como American Beauty. Brillante. Ideaza. Putos genios. Me cago en su puta calavera. La próxima dádsela a Almodovar, que lo vista de tía y nos reimos todos un rato. Y pasa lo que pasa, claro, que Mendes agarra a Bond y se caga en un género que ni le gusta ni le apetece: una historia interminable plagada de sosez, dramón, y supuesto conflicto psicológico del personaje. La cosa llega a cotas tan lamentables que hasta se le ve que se acuesta con la china sin ganas, una china que está para ponerla un piso.

    Pero lo más doloroso, la bofetada más humillante para cualquier seguidor de la saga fue meterse en la ifancia de Bond y esa mierda de “soy así porque soy un pobre huerfanito que vivía en una casa rural”. ¡Bond no tiene infancia, copón!
    Y mejor lo dejo ya, porque es que me enciendo. Sobre todo cuando me vienen imágenes del pelucón de Bardem. Rubio platino porque, como todo el mundo sabe, los latinos son todos rubios.

    • No, si a mí Casino Royale me encanta. La forma de enfocar el personaje es radicalmente distinta a como se ha hecho éstos últimos treinta años; es más cercano al Bond de Dr. No, un tío implacable, que no se anda con gilipolleces.
      Mi estándar al ver una peli es muy claro: si me aburro no vale nada. Y con Skyfall me aburrí con los títulos de comienzo.

  2. Soy el murcíegalo. Yinkin esta haciendo la heroquest de ‘Yinkin hizo el obillo de acero mortífero y durmió tres ebos’

    Pues no sabía que salía pilar Bardén en la peli esta. Por lo que veo en la última foto sale bien viejuna y, además, se ha olvidado tomar las gotas, por lo que deduzco de su risible mueca.

    Después de leer tu analis dis me la apunto junto con titanic y los goonies en ‘películas de no ve más nunca’.

    P.D: me da verguenza preguntarte esto en tu blog, so hipster, pero: Dónde puedo pillar dados ‘zochi’ en madrid? Con que sean dados rarunos… a ver si los has visto tú, así me ahorro unos paseos.

    P.P.D: Te cae una garrapata caótica.

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