Purgandus epistularum: Raven Crowking’s Nest

Antes que nada, lo quiero dejar clarito como el agua: a mí las navidades me la sudan un millón. Me parecen un camelo de proporciones cósmicas, un coñazo inaguantable, una especie de chantaje colectivo. Además, no tengo hijos, que suele ser la excusa más a mano para o bien ocultar que te encantan y no parecer un lila, o tragártelas aunque las odies y no parecer un calzonazos.

Dicho esto, esta mini-entrada (no me puedo creer que esté escribiendo más de una por semana) venía a cuento por la última entrada de un blog que sigo, y cuyo autor está centrándose en uno de mis juegos favoritos, por no decir mi JdR de cabecera desde que lo leí: Dungeon Crawl Classics RPG.

Descubrí hace poco a ravencrowking, y me parece curioso que sea Canadiense también. Ni me acuerdo de cómo llegué hasta su página; de vez en cuando habría que hacer un ejercicio de surrealismo en internet y comprobar hasta dónde se puede llegar pinchando enlaces. A páginas de gatos o nazis, seguro. O gatos nazis.

¿Otro gato en una entrada mía?

Total, que contiene artículos interesantes sobre el DCC como un nuevo hechizo para fabricar varitas, multitud de nuevos patrones (este hombre colabora en una expansión de terceros que se publicará en breve centrada en patrones), reglas caseras y una aventurilla de tema navideño. Ya sé lo que estáis pensando, pero no: no es un petardo como la de Spirit of the Century, Spirit of the season o la de Risus, A kringle in time. Odio el buenrollismo de los estadounidenses en cuanto a sus fiestas; suelen extenderlo a sus publicaciones, conversaciones, y entorno (si os parecen un horror las luces de madrid o barcelona, daos un paseo por una ciudad estadounidense). Por eso abrí la aventurilla de ravencrowking, “The thing in the chimney”, con más miedo que vergüenza. Y qué sorpresa, oiga: es totalmente de la línea de DCC. Trampas ocurrentes, bichos nuevos con habilidades y putaditas interesantes, trasfondo oscuro. Y tiene elfos, pero los puedes matar. ¿Quién no quiere matar a un elfo?

– ¿Qué parezco, mamá?

– Un gilipollas, hijo; un gilipollas

Veredicto: Me alegra comprobar cómo van surgiendo blogs y páginas con material para un juego por ahora minoritario como el DCC, y que tenga calidad como es el caso. Y si es de canadienses, pues mejor. Que ellos no han invadido a nadie, hostia.

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