Extirpando el Apéndice N: Poul Anderson (I)

Décadas después de su publicación, el inocente Appendix N (Apéndice N) de la primera edición del Advanced Dungeons & Dragons sigue presente y muy vivo. El penúltimo juego de rol (JdR) en enarbolarlo y reivindicarlo como fuerza motriz de su génesis ha sido Clásicos del Mazmorreo, pero el movimiento Old School Renaissance u OSR (Renacimiento de la Vieja Escuela) llevaba mucho tiempo teniéndolo en mente.

Casi todo el Apéndice N

Dudo mucho que ningún otro listado haya dado tanto de sí como el Apéndice N. Para el ya citado OSR, movimiento rolero que reivindica el estilo de juego del D&D original, se ha convertido en referencia obligatoria para, más que recuperar, reinventar un tono y un espíritu que el abuelo de los juegos de rol perdió hace mucho tiempo (si es que alguna vez llegó a tenerlo).

No tengo ni idea de cuándo se empezó a poner de moda tal práctica, pero ahora es muy normal listar al final de una obra (tebeo, película, disco, libro, etc.) sus influencias directas. Gary Gygax dejó claro en su famoso inventario (curiosamente, también menciona que fueron fuentes de inspiración importantes ciertos tebeos y películas, pero no suelta prenda sobre cuáles) sus autores y novelas predilectas, y aunque sesudos análisis posteriores resaltan ausencias remarcables, esta compilación literaria se ha convertido en el “patrón oro” del rol de temática fantástica.

¿Para qué, entonces, esta supuesta serie de artículos sobre algo tan trillado? Porque creo firmemente que es una influencia muy poderosa, más de lo que creemos, en los juegos de rol actuales en particular y en la fantasía y ciencia ficción en general. Considero necesario “exorcizar” o “extirpar” esta presencia y analizar su impacto, y al mismo tiempo sacarle el máximo jugo posible para su aplicación en las mesas de juego. Y ya que estamos, voy a seguir el orden original.

Cláusula de exención de responsabilidad: no soy ningún experto en literatura fantástica o de ciencia ficción, solo un lector curioso. No voy a hablar sobre los autores (muchos lo han hecho antes más y mejor), quizás sí un poco sobre el estilo o la valía de la obra en cuestión. En la medida de lo posible, me referiré a las traducciones en castellano de los libros correspondientes. Intentaré limitarme a destripar los libros superficialmente, sin arruinar el final. Que Gygax me ayude.

Primera edición en inglés

“La espada rota”, de Poul Anderson (1954)

La mitología nórdica es la excusa y el telón de fondo de esta tragedia épica de aventuras situada geográficamente en Inglaterra y temporalmente en una especie de alta edad media. El protagonista indiscutible es Skafloc, hijo de Orm; como buen nórdico que es, Orm se dedica alegremente al pillaje, y decide establecerse en Albión.

Al ser una historia con sabor nórdico, el principal motor del relato es una maldición:

“Pero Orm regresó por la noche, rodeó la casa con sus hombres y la incendió. El propietario, sus hermanos y la mayor parte de sus allegados murieron. Se dice que la madre de aquel hombre, que era bruja, se salvó —porque los asaltantes dejaron salir a las mujeres, niños y siervos que quisieran irse— y lanzó una maldición a Orm: su primogénito se criaría lejos del mundo de los hombres, y él mismo daría cobijo a un lobo que, llegado el momento, le mataría.”

Las maldiciones son una constante en las obras de fantasía y en los JdR. Sirven tanto para fijar el trasfondo de un personaje como para crear un gancho interesante de una aventura. En D&D se institucionalizaron con el conjuro Maldición y su opuesto, Quitar maldición, y perdieron todo el encanto y el misterio.

En mesa: los PJs están acostumbrados a deshacerse de sus enemigos sin esperar más consecuencias que unos seguidores vengativos. Asómbrales con un enemigo sobrenatural que les lance una maldición con su último aliento, y que les obligue a buscar la manera de eliminarla (ve desempolvando esas obras completas de Shakespeare para enunciarlas).

1d6    Maldición
1        No tires para ver si hay encuentros, el grupo siempre genera uno
2        Los enemigos siempre superan sus tiradas de moral
3        La experiencia obtenida es la mitad de la real
4        La reacción de los PNJs es siempre un grado más desfavorable
5        No tires para generar el clima, elige siempre el peor resultado
6        El tesoro de los enemigos nunca contiene nada mágico

1d6    Cómo librarse de la maldición

1       Tomad el lugar de la criatura hasta que podáis pasar la maldición a otro
2        Viajad al más allá y volved a derrotar a la criatura que os maldijo
3        Igualad la balanza cósmica encumbrando a una criatura igual a una posición de poder
4        Entregad a un poder infernal a uno de vuestros primogénitos
5        Cambiad al alineamiento opuesto durante 3 meses, 3 semanas y 3 días
6        Entregaos al azar por completo durante el mismo período de tiempo que haya durado la maldición

El mundo de La espada rota está a medio camino entre la mitología y la realidad. Multitud de seres mágicos coexisten con una humanidad que está abrazando el cristianismo y por lo tanto rechazando a los antiguos dioses y los seres fantásticos:

“—¿De dónde vienes, fauno?
—Del Sur. Vine aquí después de que el gran Pan muriese y el nuevo dios, cuyo nombre no puedo pronunciar, llegase a la Hélade. En nuestra tierra ya no queda sitio para los antiguos seres y los antiguos dioses. Los sacerdotes talan los bosques sagrados y construyen iglesias por doquier… ¡Oh, aún oigo cómo gritaban las dríades, sin que ellos pudiesen oírlas, con gritos que hacían temblar el tranquilo y cálido aire, como si fueran a permanecer anclados en él para siempre! —el fauno agitó su rizada cabeza—. Huí hacia el Norte; pero me pregunto si aquellos de mis camaradas que se quedaron y lucharon, muriendo a causa de los exorcismos, no fueron más sabios.”

“Su batalla más dura tuvo lugar en una playa desierta contra una tropa de dioses exiliados, quienes, a pesar de encontrarse enflaquecidos y mermados y haber enloquecido en su soledad, aún disponían de tremendos poderes. Después de la confrontación hubo que quemar tres de los barcos, ya que no había hombres suficientes para tripularlos, pero Imric resultó victorioso.”

“Incluso llegaba a confesarse a sí misma que aquella vida no le había hecho perder la fe, aunque ya no fuese tan devota como antes, lo que inducía en ella un leve sentimiento de culpabilidad. Skafloc le había explicado que las palabras y los signos de aquella fe podrían anular la magia que les era tan necesaria.”

Portada de la edición en castellano

Muchos JdR y sus ambientaciones se sitúan en momentos históricos en los que la magia está a punto de desaparecer o de hecho ha desaparecido ya. La mismísima Dragonlance se centra en este tema, desde un punto de vista religioso.

En mesa: puede ser sencillo e interesante alterar el uso de la magia arcana o divina según el entorno. Esto ya se ha explorado en distintas ambientaciones y módulos, pero estas son algunas sugerencias:

– Cuando se encuentren en templos de otras deidades, los clérigos tendrán una penalización que puede ir desde la mera molestia (penalizaciones en las variables de sus conjuros, como la cantidad de puntos de vida sanados) hasta un verdadero impedimento (perder el acceso a sus conjuros de niveles superiores). Ídem en ciudades sagradas para una religión o, si se da el caso de un país muy fundamentalista, en cuanto se cruza la frontera.

– En el caso de sociedades muy avanzadas en el campo de las ciencias y que renieguen de la magia, los magos o usuarios de la magia arcana pueden verse en una situación similar a la de los clérigos. De nuevo, puede ir desde penalizaciones a las variables de los conjuros hasta pérdida de conjuros de niveles elevados.

– ¿Por qué no interpretar a un antiguo dios, ahora ya casi mortal y corriente? ¿O a una especie no humana a punto de la extinción?

Entre las criaturas mitológicas que perviven están los elfos que residen en Inglaterra, liderados por Imric. Cuando la ocasión de apoderarse de un niño humano (Skafloc) se presenta, Imric no duda en aprovecharla; así incurre en la leyenda de los niños cambiados:

“—¡Sí, cabalga, elfo, cabalga hasta la casa de Orm, que da al mar! Él se ha ido a hacer una incursión, pero su mujer te acogerá gustosa. Acaba de tener un hijo, que aún no ha tenido tiempo de bautizar.
Al oír aquellas palabras, Imric echó hacia delante sus largas y puntiagudas orejas.
—¿Estás diciendo la verdad, bruja? —preguntó, en voz baja y átona.
—Sí, te lo juro por Satanás.”

Para sustituir al niño que pretende robar, emplea la magia que su pueblo manipula con completa facilidad y a una de sus prisioneras, una princesa trol, sus acérrimos enemigos. Es un ejemplo perfecto para mostrarnos a los elfos pre-tolkienianos: seres amorales, inhumanos (en el sentido estricto del término), ajenos a la realidad de los mortales:

“—Tenemos que engendrar un niño para cambiarlo por otro, Gora.
La voz de la hembra de troll sonó como un trueno que saliera lentamente de las entrañas de la tierra.
— ¡Jo, jo!”

En mesa: tal y como hace CdM, añade un toque de verdad inhumano en las especies que se puedan jugar en tu campaña. Los elfos con quizá los más sencillos de modificar (les afecta el hierro, no se rigen por las leyes ni costumbres humanas, tratan al resto de seres inteligentes como animales), pero unos enanos como los de la mitología nórdica serían muy interesantes, o unos troles como los que muestra este libro, muy parecidos a los elfos en todo salvo en su monstruosa apariencia.

El otro componente indispensable en este tipo de literatura épica son las profecías o augurios. Que nadie se engañe: como en la mitología griega, son imposibles de anular o soslayar. Nada que haga un personaje evitará su cumplimiento, dándose a veces situaciones retorcidas para lograr su consumación, como si la misma realidad se amoldara y readaptara para que así sea. Skafloc se ve ligado a uno desde muy joven:

“—Imric, traigo un regalo para festejar la adopción de nombre de tu ahijado —explicó—. Guarda bien esta espada, hasta que sea capaz de blandirla. Entonces le dirás que el gigante Bolverk podrá repararla. Como llegará el día en que Skafloc tenga la necesidad imperiosa de empuñar una buena arma, los Ases le hacen este regalo, para que disponga de él cuando llegue ese momento.
Arrojó al suelo la espada rota, que cayó con un estruendo de acero; volvió grupas y se perdió en la noche, entre el retumbar de los cascos de su caballo. Los elfos permanecieron inmóviles, porque sabían que los Ases, para obrar de tal suerte, debían de tener algún designio secreto que Imric debía acatar.” (Skirnir, mensajero de los Ases).

En mesa: más pronto o más tarde, los PJs se toparán con un PNJ con poderes proféticos, y por supuesto que alguno querrá saber su destino. O podría utilizarse como gancho para una aventura, y contemplar cómo los PJs se esfuerzan por conseguir un resultado distinto al augurado. Mi sugerencia es que se atengan a las consecuencias de un auténtico augur, y que hagan lo que hagan, tenga lugar el fatal desenlace.

1d6    Augurio

1        “Todos tus logros se convertirán en cenizas arrastradas por el viento” (su base/fortaleza se incendiará, o todo su equipo, o el grimorio)

2        “Sufrirás la traición de quien menos te lo esperas, la más dolorosa e inevitable” (el PJ se verá forzado, por chantajes o dominación mental, a actuar en contra de su alineamiento/ideales)

3        “Fracasarás en tu próxima gesta, por mucho que te esfuerces o desvivas” (literalmente así ocurrirá, pero un jugador avispado se embarcará en algo de poca importancia para librarse de esto)

4        “La muerte te encontrará cuando menos te lo esperes, desprevenido” (de nuevo podría ser literal, durante una emboscada por ejemplo, o podría dar lugar a situaciones curiosas en las que el PJ debería morir pero no ocurra hasta que se cumpla la condición)

5        “De tu mano llegará el fin de los tiempos, del mundo tal y como lo conocemos” (al nivel de esta obra en cuanto a magnitud y tono; podría ser por culpa de un artefacto, por liberar a una poderosa criatura o por enseñar el camino a su dimensión a un poderoso imperio transplanar)

6        “Solo en tu próxima reencarnación conseguirás ceñirte la corona del imperio” (deja abierta la puerta a miles de posibilidades…)

Skafloc, el niño que fue robado por Imric, crece en la corte de los Elfos, mientras que el niño cambiado fruto de la unión impía entre el elfo y la trol crece en la familia de Orm. Skafloc se encuentra casualmente con Freda, una humana, y el amor surge entre ellos, un amor que va más allá de la mera pasión humana. Freda se convierte en testigo de lujo de las extrañas costumbres y criaturas con las que se ha criado Skafloc.

“—¿Qué es eso? —susurró Freda.
Skafloc sonrió con una mueca.
—Es un shen, y procede de Cathay. Le cogimos prisionero en una de nuestras incursiones. Es fuerte, y muy valioso como esclavo. Sin embargo, al igual que todos los de su especie, sólo puede moverse en línea recta, a no ser que sea desviado por una pared. Así se explica que el enano lleve continuamente el escudo delante de él para ponerlo oblicuamente en las esquinas, de suerte que el shen salga en la dirección adecuada, como haría un rayo de luz en un espejo.”

“—¿Qué están haciendo? — preguntó Freda.
—Es la antigua danza de la guerra —explicó Skafloc—. Me tocará hacer de escaldo, supongo, debido a que ningún ser humano puede ejecutarla sin herirse, aunque conozca perfectamente sus compases. Bailan al ritmo de noventa y nueve versos que el escaldo debe improvisar y, si nadie resulta herido, entonces es un presagio cierto de victoria; pero, si alguien resulta muerto, significa derrota y ruina; incluso una cuchillada anuncia todo tipo de males. Espero que nada de esto ocurra…”

En mesa: tal y como recomienda el célebre Raggi, todas las criaturas monstruosas o mágicas deberían ser únicas y nunca amoldarse a lo que se espera de ellas por otras fuentes (literatura, cine) o suponerse que siempre actuarán igual (dos fantasmas deberían ser tan distintos como fuera posible). Del mismo modo, los usos y costumbres de dichas criaturas deberían sorprender y cautivar a los jugadores: no son humanos, no tienen por qué comer lo mismo, o divertirse del mismo modo, o incluso moverse o hablar de una forma predecible.

Valgard, la antítesis de Skafloc, el niño cambiado, lleva una vida diametralmente opuesta a su sosias: violento y salvaje, decide aliarse con los troles para alcanzar la gloria y adquirir las riquezas que cree se le han negado. Tanto él como Skafloc hace uso de objetos maravillosos, cada uno de ellos único:

“—¿Cómo podré llegar a Trollheim? —preguntó.
La mujer abrió un arcón y extrajo de él un saquito de piel, atado por uno de sus extremos.
—Partirás el día que te indique —le dijo—. Cuando las tripulaciones de tu flota estén a bordo, ábrelo. Contiene un viento que te llevará hasta allí y que te permitirá tener la Vista Encantada y ver las tierras de los trolls.”

“[…] se ciñó la piel gris. Se puso a cuatro patas y recitó la fórmula de rigor. Entonces, su cuerpo comenzó a estirarse y moldearse y él sintió que sus sentidos se hacían más confusos, como resultado del cambio. Freda vio cómo se transformaba, tan deprisa como si se fundiera, hasta que en el lugar donde había estado apareció un enorme lobo, cuyos ojos resplandecían, verdes, en la oscuridad.”

“En ella forjamos hielo, muerte y tormenta, poderosas runas y encantamientos, y el vivo deseo de hacer el mal —esbozó una mueca—. Muchos guerreros han buscado esta espada, porque trae la victoria. No hay nada que no pueda morder y jamás pierde su filo. En su acero hay veneno, y las heridas que inflige no curan con medicinas, magias u oraciones. En esto consiste su maldición: cada vez que sea desenvainada deberá beber sangre y acabará siendo la perdición de quien la empuñe.” (Bolverk, el jotun herrero, hablando de Tyrfing, la espada rota).

En mesa: ¿y qué decir de los objetos mágicos, los grandes damnificados junto con los monstruos en los juegos de fantasía? Ningún objeto mágico debería ser estándar, o poder producirse en cadena. Cada uno debería tener su propia historia, y de poder fabricarse por los PJs, el proceso debería ser tan mágico como el resultado. ¿Bolsa de los vientos, como la de la cita? Viaja al plano elemental del aire y pide a un príncipe del viento que sople dentro de una bolsa de cuero de basilisco. Un punto y aparte merecerían las armas mágicas, que por supuesto deberían tener su propia historia, y sus propias consecuencias al ser utilizadas.

Hay sucesos que están más allá del control de los PJs, que casi forman parte del trasfondo como el clima o la orografía. Otros, aunque fantásticos, están dentro de las capacidades de los mortales como los PJs:

“Un viento, tan cortante como los dientes de un lobo, aullaba sobre las olas que se lanzaban con ruidosa muerte hacia los acantilados. Poco después del anochecer pudo escucharse, durante un instante, el lejano sonido de cascos de caballos galopando por el cielo, más veloces que el viento, y el sonido de relinchos y ladridos. Incluso Skafloc sintió escalofríos. Era la Caza Salvaje.”

“Skafloc pensó que aquel reino no debía encontrarse en la Tierra, sino en alguna extraña dimensión cerca de los confines del mundo, donde lo creado se precipitaba nuevamente en el abismo de donde había surgido. Y supo que navegaba en el Mar de la Muerte, alejado completamente del mundo de los vivos.”

En mesa: el ejemplo más claro y práctico es el viaje interplanar, y cómo convertirlo en algo misterioso más allá de atravesar un portal, recurso ya un poco sobado. El viaje “físico” como el de Skafloc es una opción, o rasgar el velo que separa las dimensiones con una espada mágica, o, por qué no, morir para poder alcanzar un plano al que no podría acceder un mortal.

En conclusión, estamos ante una obra imprescindible, escrita con sencillez, que se puede leer de un tirón. Evoca un sentido de la maravilla difícil de encontrar en las obras actuales, y retrotrae a los orígenes del género y sin duda a los cimientos de los juegos de rol. Muy recomendable.

6 comentarios

  1. Un articulo muy bueno y creo que bastante útil que a veces nos olvidamos de la utilidad de una buena maldición para darle vidilla y emoción a una campaña. Y totalmente de acuerdo con lo de los monstruos y especialmente con las armas mágicas que por momentos se vuelven una broma: PJ “LLevo la espada de mi padre (+1) con la que defendió al rey en la famosa batalla de X y consiguió fama y honores.” Unos días después ese pj encuentra una espada +2 tirada en la guardia de uno orcos. Consecuencia: Espada del padre tirada a la basura o peor, llevada a una “tienda” de objetos magicos.

    Por eso me gustan los consejos que da “el autor” en el manual de CdM y la idea de “la Espada” del Phlogiston Books o los Objetos con Suerte del Cralw!. Consejos que he intentado aplicar en la espada que he creado para mi campaña ( autobombo: http://veteranosdelahojablanca.blogspot.com.es/2017/05/pestilencia-espada-magica-para-clasicos.html )

    Esperando la reseña de Tres Corazones y Tres Leones.

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