Clases: El elfo

El elfo original: feo, amoral, subterráneo

Gracias, Tolkien. A ti principalmente se debe que una criatura mítica del centro y norte de Europa, un ser inhumano, caprichoso, misterioso y con pinta de necesitar un baño haya pasado a ser un petit suisse de dos metros, largo pelo lacio rubio, estilo al vestir y preferencias homosexuales. De esta manera es como evolucionan los mitos y leyendas, amigos. Si no, echad un vistazo al cartel de la película Hansel y Gretel, y luego me contáis.

Así es: estas criaturas feéricas eran originalmente espíritus de la tierra y el bosque, que habitaban en las entrañas de la tierra al estilo Nibelungos; y si no malignos, sí que exhibían un comportamiento poco respetuoso con los principios humanos (tampoco es que solamos ser muy humanitarios los propios humanos, por cierto) y una propensión a ayudar o entorpecer a los héroes y heroínas de las sagas y epopeyas del norte más fresquito. Eminementemente mágicos, sentían repulsión por ciertos aspectos de la civilización, como la religión cristiana (ahí somos dos, estimados elfos) y un tipo de hierro forjado, denominado frío. En otras leyendas, los elfos provienen de una dimensión cercana a la Tierra – Arcadia se llama en algunos cuentos.

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El rapto de tiernos infantes, viajeros perdidos en el bosque que desaparecen, niños sustituidos cuando son bebés, gente que reaparece tras años y siguen igual de jóvenes… son algunas de sus simpáticas acciones que muestran qué se podía esperar de ellos.

Lo que sí queda muy claro es que su inclusión en el juego de rol original se debe a personajes como Légolas o Elrond, y así lo aseveraron los creadores. Ellos que tanto se vanagloriaban de haberse leído todo libro que cayera en sus manos sobre ciencia-ficción, fantasía y similares, podían haber tomado los elfos de The King of Elfland’s Daughter, novela del… ¡1924! como parangones, mucho más próximos a la idea original. Joder, incluso los elfos del Hobbit son más interesantes e inhumanos que los de la trilogía que le sigue.

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Como es universalmente sabido, el elfo era una clase en sí mismo en su encarnación original. Hay múltiples detractores de presentar así a criaturas no humanas listas para ser escogidas por los jugadores, pero yo estoy de acuerdo. ¿Por qué? Porque si lo que de verdad deseas es interpretar (lo sé, no es la razón primordial que guía a los jugadores a la hora de escoger personaje) a un ser inhumano, este no se encuadrará en los estándares humanos, en ningún aspecto o sentido. Si tomamos los elfos de Tolkien como ejemplo, según los libros hacían todo bien. ¿Cómo cuadra que sean solamente guerreros, o magos, o cualquier clase centrada solo en un aspecto? Me parece más lógico y realista (dentro del contexto de un mundo imaginario, ojito) que las habilidades de un ser inmortal sean más variadas, diversas, extrañas. Pero de todas formas, la próxima vez que vea a Jordi Hustado (que todos sabemos es inmortal por un trato con el maligno) se lo preguntaré.

A partir de la edición avanzada vence el munchkinismo, y ya se pueden hacer combos guarros de esos mago/ladrón/guerrero, es decir, aprendiz de todo y maestro de nada, y aplicar clases al elfo y otros semihumanos (siempre me hizo especial gracia la denominación de las razas no humanas… ¿significa que son menos que los humanos?), aunque con extrañas limitaciones de nivel o no poder elegir ciertas clases. Y quiero dejar muy clara mi teoría: el ofrecer al elfo y otras razas no humanas como una plantilla que se aplica a la clase lo convirtió en una herramienta más del powergamer. Esta herencia que llega hasta el Pathfinder supone que cuando piensas en un personaje lo primero que tienes en mente es la combinación raza/clase, como si estuvieras eligiendo coche o piso. A eso se reduce el principal juego de “fantasía e imaginación”. Hemos cosificado hasta esto.

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Por desgracia, la maléfica influencia élfica saltó a otras ambientaciones y sistemas de juego. En Warhammer son un calco de los de Tolkien (con su separación entre altos elfos y silvanos incluida), y en Runequest son los abraza árboles por excelencia. La gran mayoría de obras de fantasía, ya fueran literatura, cine, videojuegos o juegos de rol incluyeron los estándares de la obra del de Inglaterra, dándose ejemplos tan bochornosos como Reinos olvidados o Dragonlance, tendencia que continúa hasta el presente. Los famosos retroclones recogen el testigo, aunque juegos como Lamentations of the flame princess o Dungeon Crawl Classics les devuelven al nicho de raza como clase, y de una forma original y entretenida, por cierto.

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Conozco al menos un ejemplo de mostrar a los elfos de una forma fresca y distinta, y de nuevo supone que hable de mi querido Kevin Crawford. En su suplemento Red tide para Labyrinth Lord, todas las razas no humanas se alejan de los clichés estereotipados; los elfos, por ejemplo, son seres que intentaron trascender, alcanzar la divinidad, y al fallar anclaron sus almas a sus cuerpos. Ahora, se encuentran atrapados en un ciclo interminable de muerte y renacimiento del que quieren escapar. Dada su singular naturaleza, el uso de la magia es problemático para ellos, y suelen asociarse en cábalas filosóficas para resolver su bizarra situación. Paseando por la isla que sirve de base de juego en Red tide, se pueden encontrar comunidades de estas criaturas, algunas con teorías siniestras y totalmente agresivas para otros seres inteligentes…

No podía faltar en este circo de los horrores élfico el peor invento de la historia de la fantasía: el elfo oscuro, el drow. El sueño húmedo de todo munchkin de pro, esta mezcla de sado-maso, míster Scrooge del inframundo y Espartano oscurito de piel concentra en su ser los tópicos del villano de tres al cuarto y el odio a la fémina plasmado en el matriarcado arañil. Son tan, tan malos que hasta inspiran penica, los pobres. Si no fuera poco, se sacan de la manga al drow bueno, y así tienen la excusa perfecta para ponerlo al alcance de las ávidas garras de los flipados.

En breve colgaré la traducción de las clases de Clásicos del mazmorreo, y entre ellas no habrá ninguna de las pertenecientes a no humanos (enano, mediano, elfo). Estoy cansado de esta herencia Tolkienana; pienso que su aportación fue encomiable, pero va siendo hora de superarlo. Renovarse o morir, copón; en mi caso, de nada les ha servido ser inmortales.

4 comentarios

  1. 1) Espero que con “el de Inglaterra” no se refiera usted a JRR Tolkien, pues este tío nació en Orange. Un estado Boer libre sito en lo que ahora es Sudáfrica.

    2) ¿Ni una mención a los elfos de Glorantha? ¿Pero qué coño? ¿Unos elfos tan majos que no son unos lamentables abraza-árboles, si no que SON árboles, se reproducen por HUEVOS y matan a la gente con cojines llenos de esporas no merecen una mención? ¡VÁRGAME ALDRYA!

    • 1) Más razón que un santo, pero se mudó a Albión con tres o cuatro añitos, así que poco vio el pobre del continente negro…
      2) Sí, hablo de los elfos de Runequest, y su ambientación por defecto es Glorantha… exacto, son LOS abraza-árboles.

      Le pongo un sobresaliente en lectura y análisis de texto.

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