Purgandus epistularum: Purple Sorcerer Games

Lo sé, su icono es un rato feo, pero confiad en mí...

Lo sé, su icono es un rato feo, pero confiad en mí…

Continúo martilleando con Clásicos del Mazmorreo (en Inglés, DCC RPG, que parece nombre de avión-caza Estadounidense), el juego que me ha devuelto la fe en la fantasía medieval en general y la Espada&Brujería en particular.

Aunque realmente no es un blog, si no la página de una pequeña editorial, merecía una entrada para ella solita por ofrecer la mejor relación calidad-precio en cuanto a aventuras para cualquier sistema que yo haya catado. Así de rotundo. Por cinco míseros dólares te llevas el pdf de Perils of the sunken city o The ooze pits of Jonas Gralk (ocho por los dos si los compras juntos) que ya en sí son dos delirantes módulos totalmente en consonancia con la imaginería y ambiente del juego. Pero además, el bueno de Jon Marr ha colgado en las respectivas páginas recursos gratuitos: mapas y miniaturas de papel con su inconfundible estilo personal (el mismo que adorna las páginas de sus productos).

No se vayan todavía, aún hay más. Desde que fundó su pequeña compañía, lo que le ha hecho famoso es su excelente generador de chusma, digo de personajes de nivel cero. Con un solo click del ratón, te ahorras el farragoso (pero divertido la primera vez) proceso de crear a cuatro piltrafillas listos para pasar por el embudo (mejor llamado picadora de carne) de su primera aventura. También existe la opción de crear personajes de niveles superiores, pero si no los vas a usar para una partida one-shot, o tienes la excusa de tener hijos pequeños o eres un cutre indigno de este juego.

Todos llevamos un aventurero dentro. O un psicópata. O ambos

¿Os parece poco? Pues sentaos, que viene lo mejor. Este humilde autor creó una aplicación para esos aparatos que chiflan a adolescentes llamados smart phones (sí, los que se usan para todo menos para llamar) mediante uno de esos controvertidos mecenazgos estilo “¡arropa que hay poca!”. Y la liberó. No pide dinero por ella, quiero decir. Venga, lo más claro posible: es gratis. Y es la bomba: simulador de dados (mucha gente se quejó de los dados zocchi o rarunos que el juego emplea), tablas de críticos, pifias, resultados de hechizos, y un largo etcétera de utilidades sacadas directamente del libro. Gratis. Lo que demuestra que sí, que se pueden usar bien los mecenazgos.

Yo voy a usar la primera de sus aventuras, Los lances de la ciudad anegada, para la primera cita del World tour, porque contiene la justa y ponderada cantidad de mortíferas trampas, desastrados enemigos únicos, magia que parece mágica y muertes ridículas. Y porque aunque no lo parezca (y no hablo por hablar o escribo por escribir, ya he dirigido un par de “partidas embudo”), llevar personajes de nivel cero es de lo más divertido que he visto en mucho tiempo.

Veredicto: Si esto fuera el Pathfinder o el D&D, esta sería otra editorial indie intentando exprimir un poco más la teta del rol. Pero hablamos de un juego minoritario: publicar productos para él es una auténtica demostración de amor, ya que no va a hacer rico a nadie. Ni siquiera a su creador, oiga.

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