Purgandus libri: Las puertas de Anubis

“A ver cuál es la portada más fea que podemos poner”, versión I

Tim Powers es uno de los autores, junto a Wells, Stevenson y Conan Doyle, gracias a los cuales no pienso que la época victoriana fue una ñoñez (las hermanas Brönte con sus lacrimógenas obras) o un facherío (Kipling y su exaltación del colonialismo y el imperialismo), y eso que es un autor de este siglo (bueno, Wilde era divertido, y Dickens dio caña, que conste)

El panteón del Apéndice Ñ tiene otro ilustre miembro en la figura de este Estadounidense, que, ojito, fue amigo de Philip K. Dick… ya empiezo a entender parte de su querencia por extrañas conspiraciones y viajes en el tiempo. Es precisamente esta novela, The Anubis gates en Inglés, la que le reportó fama mundial y una cuenta saneada gracias a la cual hemos podido disfrutar de muchas otras obras. Alabado sea el dólar.

No puedo evitar esbozar mínimamente lo que sucede en esta divertida y delirante historia, aunque miles lo hayan hecho ya en sus miles de blogs respectivos: un experto sobre Coleridge, un tío un poco blandito, medio calvo e incipientemente fofo (es decir, cualquiera de nosotros, menos en lo de Coleridge) recibe el increíble encargo de acompañar a unos pastosos en una excursión por el espacio y el tiempo, hasta el Londres de 1810, donde (y cuando) va a tener lugar una charla del poeta. No os destripo nada si os digo que, oh sorpresa, se monta la del rosario de la aurora y que contra todo pronóstico el pobre habitante del siglo veinte se las arregla para sobrevivir en una época un tanto incómoda (por decir algo) y perseguido por un carnaval de tíos raros. ¿Moraleja? Leed a los románticos Ingleses, niños; puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

“A ver cuál es la portada más fea que podemos poner”, versión II

El centro de la historia es una paradoja temporal urdida como nunca he visto hacerlo, que te deja ojiplático desde que empiezas a sospechar cómo se va a resolver. Quizá creéis que el temita de los viajes en el tiempo ya estaba más trillado que los reality shows, pero aquí hablamos de mandanga de la buena. Powers hace suya una época bastante explotada, pero de una manera tan magistral que casi consigue que te den ganas de haber tenido siempre sabañones, meado en orinal (y luego lanzarlo por la ventana al grito de ¡agua va!) y oler a bosta de caballo. La narración de la vida cotidiana de los sitios y los tiempos que describe (¿o pensabais que se iba a limitar a Londres y al 1810?) es el punto fuerte de esta historia… y claro, todos los giros y retruécanos del relato, los elementos fantásticos y las muy realistas y a menudo hilarantes escenas de acción.

Su don principal, en este y otros de sus libros que he leído, es contar una historia sin que parezca que haya un narrador, sin el impedimento de un cargado estilo que a muchos autores les gusta sea su marca personal, su firma. Parece esto una fruslería, pero no: quizá en cristiano se diría que se deja leer, que se devora de un tirón, que todo fluye de maravilla y cuando te quieres dar cuenta te estás leyendo otro capítulo, cuando el anterior era el último antes de irte a dormir.

“A ver cuál es la portada más fea que podemos poner”, versión III, in English too

No puedo ser pedante en esta ocasión, la leí en castellano; por lo tanto, no puedo opinar sobre la traducción… eso sí, hubo una palabra que me llamó la atención: guilda, para referirse a una organización criminal de ladrones y mendigos; ¿será en el original guild? ¿Alguien conoce el término guilda en castellano? ¿No hubiera sido más adecuado cofradía, o hermandad? Quizá Albert Solé, el traductor, no quería molestar a los píos cofrades santasemaneros. Está publicada por Gigamesh, editorial Barcelonesa especialista en literatura fantástica y de ciencia ficción, y que también nos ha traído de Powers sus novelas Esencia oscura, La fuerza de su mirada, En costas extrañas y Declara. Si no habéis estado en Barna, o de haber estado no la conocéis, os conmino a visitar la meca rolera por excelencia de la península, El triángulo friki, área donde se aglutinan varias tiendas de rol, cómics y tonterías de esas en las que nos gustan dejarnos los cuartos. Gigamesh en particular cuenta con una increíble librería de temática fantástica en general con miles de libros que no deberían faltar en la biblioteca de un buen rolero; y además con una tienda especializada en juegos de mesa, de cartas y de rol que para mí es la mejor de este país. Así os lo digo. (Gigamesh, por cierto, tuvo el acierto de traer Juego de tronos… eso sí que es visión comercial)

Cuando investigaba (es decir, cuando leía en wikipedia) sobre el origen del género Steampunk para otra entrada y se citaba esta novela, no entendí qué tenía que ver, teniendo en cuenta que el énfasis de este tipo de ambientación de una época victoriana ucrónica consiste en tunear objetos actuales con pinta viejuna. Pero es que para nada, oiga: el término surgió como una coña de Powers y dos amigos suyos (James Blaylock y K. W. Jeter) sobre el cyberpunk, género que como sabéis mezcla tecnología avanzada (cyber) y vidas criminales o lumpenescas (punk). Leyendo la novela de Tim, es cierto que la historia se centra en los bajos fondos, en la picaresca, en la mala vida que originó la revolución industrial y la venida de un mundo tecnificado en ciernes basado en la máquina de vapor (steam). Esto sí me cuadra; supongo que los cachivaches imaginarios de aplicaciones actuales pero estética retro vinieron después.

Un último dato rolero sobre la producción escrita de Powers. Unknown armies, mi amado juego que parece condenado a permanecer en el limbo de los no jugados, detalla entre su lista de influencias algunas de las novelas de este autor por su tratamiento de la magia, del ocultismo y de la simbología; en particular, La última partida (este sí me lo leí en inglés, ¿eh?). Me da que lo que también pidieron prestado para su excelente juego de rol Tynes y Stolze fue el mecanismo de imbricar sucesos fantásticos y sobrenaturales (muchos de ellos relacionados con conspiraciones ocultistas) en la sucesión de hechos históricos reales, en contraste con otras literaturas y juegos que reinventan la historia.

(Ultimísima nota final, ahora sí de verdad: acabo de leer que otra editorial tiene los mismos libros de este yanki, uno más [La última partida] y además antes que Gigamesh… la editorial Martínez Roca, ahora parte de Planeta… al César lo que es del César)

Veredicto: Esto es el germen de todo un género, por Anubis. Tiene acción, humor negro e irónico, dioses egipcios, personajes estrafalarios y carismáticos, magia extraña y oscura, trasfondo cultureta y un protagonista con el que todos nos podemos sentir identificados.

Y orinales, que no se os olvide.

9 comentarios

  1. En Costas Extrañas es la principal fuente de inspiración que usó Gilbert para el Monkey Island. El libro cuenta la historia de John “Jack Shandy” Chandagnac, qu viaja al nuevo continente a reclamar la herencia de su padre, usurpada por su tío y en el viaje es asaltado y enrolado a la fuerza en una tripulación pirata.

    El libro, como no podía ser de otra manera, tiene sus dósis de vudú, zombies y viejas leyendas como la de Ponce de León y la fuente de la eterna juventúd. Yo diría que tras las Puertas de Anubis, la siguiente lectura obligada de Tim Powers es esta.

    • Totalmente de acuerdo. Por lo menos para mí, no hay nadie como Tim Powers a la hora de integrar elementos fantásticos y de leyenda en el devenir histórico “estándar” o aceptado. Si te va el rollo piratesco, adelante con dicha novela…

      • Habrá que hacer caso a Yop y empezaré “En costas extrañas”.

        “Las puertas de Anubis” me ha dejado muy buen sabor de boca, aunque me ha parecido que la narración perdía fuelle a partir de la parte ambientada en Egipto. Mi sección favorita sin duda es cuando

        Sólo me queda agradecer esta entrada por haberme descubierto un autor que no conocía o/

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