Rol y política: crowdfunding, mecenazgo, ransom y liberación

Igual que te digo que no pienso entrar al trapo con lo de la fotito de mi colección rolera (supongo que lo próximo será hacerse fotos de los tatuajes roleros que cada uno posee), sí que voy a ceder a hablar sobre el otro tema de moda: el crowdfunding.

Crowdfunding: financiando linchamientos desde el siglo XV

Muchos píxeles, unos y ceritos (que no ceretes) se han vertido en el último año sobre el temita de marras. Que si se está abusando, que si vaya birria de proyectos, que si ya se pide dinero para todo, que si uno no da a basto. Permitidme que no entienda demasiado bien el cabreo de la gente, sobre todo en el área del roleo (en el mundo real solo conozco la del 15-M en Goteo para enchironar a Rato, y la impresionante para montar un museo sobre Tesla que reunió… ¡más de un millón de dólares!). Yo he llegado a dos posibles razones para explicármelo:

– Mi tessssoro. Los roleros, seres con graves problemas de acumulación, solemos quererlo todo. De todos los juegos. En todos los formatos. Empiezas a mirar blogs y editoriales pequeñas y sientes cómo salivas cual perro de Pavlov. Lo quieres todo, y es tan fácil dar a esa pequeña tecla de paypal…

– Envidia cochina. Admitámoslo también, todos tenemos ínfulas de escritores, sueños de dejar la infecta oficina o la mugrienta fábrica y vivir de esto. Ver cómo algunos pocos agraciados lo logran no ayuda a uno a sentirse más próximo a la especie humana (así, en general) o a ser más filántropo.

No disimuléis: todos lleváis dentro un escritor de los que fuman en pipa y llevan coderas

También me parece curioso cómo a todo dios, al entrar en el juego, se le hace el culo pepsi-cola cuando ponen su nombre o alias ridículo al final del engendro financiado exitosamente. “¡Que se vea, que se vea! ¡Ojalá me dejaran poner la foto de mis churumbeles también!”. Esto lógicamente me reafirma en la convicción de que todo el berrinche tiene un origen más mezquino. Además, ¿por qué no le fastidia a la gente la cantidad de basuraca que publica semanalmente algunas editoriales? Mucho mainstream es lo que hay.

Esto es una financiación por muchedumbre…

Pero no voy a hacer más sangre. Yo quería redirigir el debate por otros derroteros. Principalmente, cómo esta forma de financiación ha dado al traste con otra mucho más justa y social, y menos capitalista: el ransom o liberación de contenidos. No busquéis, avezados internautas, puesto que ya no queda ni rastro de este tipo de iniciativas (me ha costado Odín y ayuda encontrar este pequeño ejemplo); han sido engullidas por la más sabrosa y atractiva posibilidad de llevarte más pasta de la que pretendías o te imaginabas. O te mereces. El ransom cifra el coste de publicar un libro o de grabar un disco o de invadir una república bananera o de lo que sea y si se reúne la pasta, se hace; pero para todo quisque. Sí, sí: se libera para el público en general. Tiene lógica: calculas lo que te vas a gastar en costes de producción y lo que te quieres quedar por mano de obra o simplemente para seguir pagando facturas. Se cobra por trabajo finalizado, no por los simpáticos derechos de autor. Puedo llegar a entender (aunque no a estar de acuerdo) que una editorial cobre por cada libro que imprime (aunque se llevan una mordida brutal por ser meros intermediarios), pero no llego a entender que alguien siga cobrando después de haber terminado un trabajo. Que alguien me lo explique, por favor.

… y esto un mecenas

Aunque el mecenazgo (¿os habéis dado cuenta de lo bien que suena en Castellano? Ser un mecenas es chachi. No como crowdfunding, que suena a turba, a gentuza, a muchedumbre) sea una castaña, por lo menos sirve para dar a conocer a creadores y editoriales pequeñas que ni de coña podrían divulgar sus ideas. Como los chicos de conBarba y su mecenazgo de Apocalypse World en Castellano; este es un buen ejemplo y una buena causa (no, no me llevo comisión [ni pdf del juego]).

Luego está el caso de mi querido Robin D. Laws y su exitoso mecenazgo. Sé que he hablado antes de esto, pero es que no puedo dejar de fliparlo. El gachó ha sacado más de 30 veces lo que pretendía. Le han pagado la segunda vivienda en Miami, vamos. Este, niños y niñas, es un mal ejemplo de mecenazgo. Para que veáis que además de despellejar doy alternativas, le propongo esto a Robin y adláteres para la próxima campaña: permitid que se pueda poner dinero para que no salga adelante la cuestión. ¿Que pongo 100 $? Pues restan otros tantos. Esto le añadiría emoción, violencia y competición al soso ambiente de este tipo de iniciativas. Queremos sangre, pan y circo.

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